Siendo yo maestro de escuela me preguntó un niño un día: "Maestro, ¿qué es lo más grande, Europa o Andalucía?". Puse en orden la sala con voz de recia energía, y, cuando se hizo el silencio entre la chiquillería, comencé, de ésta manera, mi lección de geografía: Un continente, una isla, un país o una región no es más grande porque tenga una mayor extensión. Los pueblos suelen ser grandes por su arte, su belleza; por la gracia de su gente; su valor; por su endereza. Y esos cuatro puntales que engrandecen la nobleza son privilegio de Dios y de la naturaleza. Ni se venden con armas ni se compran con riquezas. Por eso, en todo el contorno que el mapa de Europa encierra, no hay una región más linda ni más grande que mi tierra. Y proseguí mi conferencia dando una visión profunda de las provincias principales de mi región andaluza. Y hablé... Hablé de mi Cai blanco, salaito, marinero; de mi Huelva colombina; de mi Jaén minero. De mi Málaga "la bella"; del embrujo de Al...